martes, 1 de noviembre de 2011

Era una mancha en el hojal de la camisa,
un dedal sin huecos finos,
un hilo perdido, una aguja clavada en el alfiletero,
un cajón de sastre ejemplificante.

Arreglando el saliente de la cabeza.
Pidiendo aire sin voz.

Mirando, como solo miran los que saben lo que ocurre,
la pared que oculta nuestra habitación.

Cosiendo el tiempo.

lunes, 19 de septiembre de 2011

Cuando los silencios me salen por la culata
y descubro que un error conlleva,
para siempre,
el olvido de una posibilidad,
el desvanecimiento de un sueño común,
el golpeo incesante contra un precioso muro,
aprendo que no siempre se aprende a tiempo,
que no siempre una sonrisa encuentra otra,
que buscar no es sinónimo de encontrar,
e insisto en que no pienso parar
hasta que las fotos me revelen un diálogo de silencios, un conjunto armonioso.

sábado, 3 de septiembre de 2011

Se acaba la estimable colaboración
como se enturbia el agua tras la riada
y las horas parecen no tener final
en este invierno estival
que asola cada minuto de nuestras playas.

Empieza tras el grito, el año perturbado
por las caminatas y el ajetreo de los párpados.

Dormidos estaremos cuando queramos despertar.
despiertos al amanecer de una madrugada inerte.

Se acaba la inestimable colaboración.

martes, 12 de julio de 2011

La mayor forma de melancolía
es pasarse una tarde
-repiqueteo de lluvia tras los cristales-
hojeando tus libros
a la búsqueda de marcas de lápiz que indiquen
qué te gustó antaño, qué letras provocaron
un sentimiento en tí.

Es, esto, volver y revolver a otras tardes, a otros tiempos, a otras melancolías.
Palimpsesto de tí.